El uso de las nuevas
tecnologías ha venido a realizar nuevos cambios en la manera de estudiar y en
la forma en que interactuamos. Un ejemplo es la creación de las escuelas
virtuales, en donde podemos seguir con nuestros estudios desde la comodidad de
nuestra casa, en el lugar de trabajo u otro.
Etapas de la
modalidad abierta y a distancia.
- Etapa 1. Enseñanza por correspondencia. Finales del siglo XIX y XX. Los medios disponibles eran los materiales impresos y servicios postales. Unilateral, es decir, el alumno se encontraba solo y no contaba con otro tipo de apoyo.
- Etapa 2. Enseñanza multimedia. A partir de los 60. Medios de aprendizaje el teléfono, la televisión y recursos audiovisuales. Paquete aprendizaje-instruccional contaba con el material impreso, audiovisual y más electrónico.
- Etapa 3. Telemática. Ligada a la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación. Inserción de telecomunicaciones con otros medios educativos, ejemplo: el CD-ROM.
- Etapa 4. Enseñanza colaborativa basada en internet. Recursos que se utilizan pueden ser enviados a través de la web. Se clasifican en sincrónicos y asincrónicos. El estudiante toma un papel de activo y autogestor y el docente es un facilitador y guía en el aprendizaje.
En un entorno
virtual, no hay lugar para el aprendizaje tradicional (pasivo y dirigido) el
cual se caracteriza por la sumisión del alumno ante el conocimiento absoluto e
inapelable del profesor.
“La educación a
distancia se basa en un diálogo didáctico mediado entre docentes de una institución
y los estudiantes que, ubicados en especio diferente al de aquellos, aprenden
de forma independiente o grupal”[1]
Características que se deben poseer como estudiante.
- Actitud proactiva. Amplio margen de libertad y autonomía. Tomar decisiones con respecto a tu propio aprendizaje y desempeño, sin perder de vista el objetivo planteado.
- Compromiso con el propio aprendizaje. Eres el responsable de tú propio aprendizaje.
- Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias. Se van desarrollando y aplicando para aprender a aprender. Generar y potencializar estrategias que faciliten la recepción y el análisis de la información, las cuales te permitan acceder a la información en cualquier momento, lugar forma y al ritmo que tu decidas.
- Actitud para trabajar en entornos colaborativos. Se tiene la oportunidad de conocer a diferentes personas, lugares, estrategias de estudio e historias de vida; es importante que no se pierda de vista que el aprendizaje entre pares, enriquece tu propio proceso cognitivo y de desarrollo.
- Metas propias. Establecer metas más allá de las asignaturas o cursos y buscar alternativas de solución. Sin olvidar que en esta modalidad los limites los pones tú.
- Aprendizaje autónomo y autogestivo. Generar destrezas relacionadas con la comunicación, la búsqueda, la selección, la producción, la difusión de la información y el conocimiento.
Retos.
- Dejar atrás el aprendizaje dirigido. Aprender a ser autogestivo, autocrítico y reflexivo.
- Evitar memorizar y repetir el conocimiento. Analízalo, procésalo, aprópiate y proyecta el saber.
- Dejar atrás los entornos competitivos. El trabajo colaborativo enriquece el propio conocimiento y fortalece el aprender a aprender.
- Gestión y administración del tiempo. Programas todas las actividades mediante la administración del tiempo.
- Destrezas comunicativas. Potencializar habilidades de lectura y escritura.
- Actitud para trabajar en entornos colaborativos. Se tiene la oportunidad de conocer a diferentes personas, lugares, estrategias de estudio e historias de vida; es importante que no se pierda de vista que el aprendizaje entre pares, enriquece tu propio proceso cognitivo y de desarrollo.
- Metas propias. Establecer metas más allá de las asignaturas o cursos y buscar alternativas de solución. Sin olvidar que en esta modalidad los limites los pones tú.
Quizá el desafío
más grande al que nos enfrentaremos, será el de convertirnos en todos unos
alfabetas digitales.
[1] García Aretio, 2014.