El cerebro de los adictos.
Anteriormente, los científicos que
estudiaban las adicciones entre los jóvenes, se enfrentaban a un gran problema
que prevalecía en la sociedad, y no solo en esta, sino también en infinidad de
estudios que trataban de descubrir y entender la adicción de las drogas en la
sociedad: La Moral.
Ante la falta de moral y de
problemas de voluntad, hoy se reconoce a la adicción como una enfermedad y se
sabe cómo tratarla sin importar el origen.
1. Un
problema moral.
Cuando la ciencia comenzó a
estudiar la conducta adictiva de las drogas, se pensaba que las personas
adictas a las drogas y al alcohol tenían una moralidad deficiente y carecían de
fuerza de voluntad. Estas ideas fueron moldeando las respuestas de la sociedad
al abuso de drogas, considerándolo así, un problema moral y no de salud. De esta
manera, en ligar de diseñar acciones preventivas y terapéuticas, se optaba por
el castigo y se etiquetaba negativamente a los adictos. A partir de últimos descubrimientos
del siglo pasado, se ha ido transformando nuestra comprensión de las adicciones
y la imagen del adicto.
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Efectos de algunas
sustancias
Nicotina. Estimulante que se encuentra en
cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el
riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas
cardiovasculares.
Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la
mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta
droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y
aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana. Puede
dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de
concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar
los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas
vulnerables.
Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran
en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles.
Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los
pulmones y el cerebro.
Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus
efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar
graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas
respiratorio, nervioso y digestivo.
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2. La
enfermedad del cerebro.
La doctora María Elena Medina
Mora Icaza, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de
Estados Unidos (NIDA por sus siglas en ingles), observó en imágenes cerebrales
la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y encontró la
causa física de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides. Los
estudios llevaron a entender a la comunidad científica, por qué los pacientes,
aunque quisieran, no podían dejar las sustancias por sí solos, sino que
realmente necesitaba un tratamiento. La doctora agrega que éste fue in indicio
muy importante de que las adicciones tenían todas las características de la
enfermedad. La adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las
drogas modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano.
La adicción es una enfermedad que
progresa por etapas. En la primera etapa las personas utilizan sustancias para
alcanzar la euforia que brindan, pero este consumo de drogas se convierte muy
rápido en enfermedad en quienes las utilizan en forma crónica. El cerebro
empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los primeros signos de
dependencia.
Signos: consumir la droga de
manera regular, imposibilidad de dejarla, gastar en droga más de lo que se
tiene, extralimitarse para obtener droga (robo) y sentir que se necesita droga
para funcionar cotidianamente.
Cuando se abusa de las drogas se
alteran zonas del cerebro como: el tallo cerebral, la corteza cerebral y el
sistema límbico. Al ingresar las drogas al cerebro se obstaculizan su sistema
de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de
información neuronal. Recordemos que las células nerviosas se comunican por
medio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre
ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio
interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína)
en otra neurona. Neurotransmisor y receptor embonan como una llave en una
cerradura.
La estructura química de las
drogas como la mariguana y la heroína es tan similar a la de un neurotransmisor
natural, que los receptora las aceptan como si fueran el neurotransmisor. Otras
drogas como las anfetaminas y la cocaína, hacen que se produzca una cantidad
excesiva de neurotransmisores naturales o evitan que el organismo recicle el
exceso de estas sustancias. En consecuencia, el mensaje interneuronal se
intensifica, impidiendo una comunicación adecuada.
La mayoría de las drogas
interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que
desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. El cerebro pierde
la capacidad de sentir placer por cosas naturales, pues se acostumbra rápidamente
a las dosis masivas de dopamina que se producen al consumir droga y lo hace
reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores
que captan la señal de este neurotransmisor. Cuando falta la droga, el cerebro
ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas
naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión. Cuando el
cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene
que usar más y más droga para obtener el mismo efecto. Es decir, se desarrolla
tolerancia a la droga.
4. Un
entorno sano.
La propensión a las adicciones
proviene de varios factores biológicos y ambientales. Los factores genéticos más
o menos explican el 40 o 60% del riesgo total. El riesgo son factores
ambientales, sociales, culturales, dietéticos. El comportamiento adictivo
dependerá tanto de lo genético como del entorno. Si un individuo tuviera genes
que propicien el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o
si en su comunidad de compañeros y amigo no se les consume, será muy improbable
que el individuo desarrolle adicción simplemente porque hay una interacción positiva
y robusta entre la parte biológica y la parte ambiental.
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Principales factores de riesgo
y de protección
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5. El
desarrollo de una adicción.
Para que se desarrolle una
adicción importa lo adictiva que sea la droga, su disponibilidad y lo aceptable
que la considere la sociedad. Por ejemplo, una rata de laboratorio es capaz de
preferir la cocaína al alimento hasta la muerte, pero esto no sucede con la
nicotina. Pero, entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que
a la cocaína y esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir
y su consumo es más aceptado por la sociedad. Una situación similar sucede con
el alcohol, de fácil acceso y su consumo es más aceptado por la sociedad, entre
el 10 y el 15% de las personas que beben desarrollan la dependencia.
6. La
adolescencia, un factor de riesgo.
Los adolescentes suelen tomar decisiones a
partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, y por ende, son más
propensos al abuso de sustancias. El problema con ellos, es que en esta etapa
del desarrollo, su cerebro es mucho más vulnerable. La adolescencia es una época
en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a
las drogas a esa edad, tiene consecuencias mucho más dañinas. Los daños que
causa la mariguana en el cerebro pueden ser reversibles en las personas que la
empiezan a consumir en la edad adulta, pero no hay evidencia de que lo sean
cuando el abuso comienza en la adolescencia.
7. Consecuencias
conductuales, familiares y sociales.
Otro grupo de riesgo está formado
por las personas que tienen algún tipo de padecimiento mental, como bipolaridad
o esquizofrenia. Aproximadamente el 60% de las personas con problemas de abuso
de sustancias, tienen también una enfermedad psiquiátrica. El uso de drogas
como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de depresión. Algo similar
sucede con la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta entre una y siete veces en
quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.
8. La
prevención.
a) Deben
de evitarse esas actividades desafiante o de franca delincuencia, pues son
factores de muy alto riesgo. Todo lo que promueve un ambiente saludable por
fuerza a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias.
b) Tenemos
que evitar la venta de alcohol a los adolescentes, frenar la disponibilidad de inhalables
y de cigarro sueltos. Protegerlos en fundamental.
¿Por qué he elegido el tema?
Todos en algún momento de nuestra
vida, nos hemos cruzado con alguna droga, sea legal o no legal, tolerada o no
tolerada, y por ende, tenemos cierto mitos que se nos han presentado o hemos
creado de acuerdo a nuestro constructo y a nuestra educación informal. Todo ser
social, tiene distintos puntos de vista acerca de las drogas, pero el más importante
en lo personal, es el médico, y que de acuerdo a varias investigaciones y las
cuales hemos visto en el presente artículo, tienes distintas repercusiones en
cada uno de nosotros, dependiendo el entorno y la edad de consumo.
¿Por dónde empecé a escribir?
Un tema difícil para mí por el
lado médico y fácil por el lado social. Comencé conforme iba leyendo la lectura.
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