miércoles, 18 de noviembre de 2015

El cerebro de los adictos.
Anteriormente, los científicos que estudiaban las adicciones entre los jóvenes, se enfrentaban a un gran problema que prevalecía en la sociedad, y no solo en esta, sino también en infinidad de estudios que trataban de descubrir y entender la adicción de las drogas en la sociedad: La Moral.
Ante la falta de moral y de problemas de voluntad, hoy se reconoce a la adicción como una enfermedad y se sabe cómo tratarla sin importar el origen.
1.       Un problema moral.
Cuando la ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva de las drogas, se pensaba que las personas adictas a las drogas y al alcohol tenían una moralidad deficiente y carecían de fuerza de voluntad. Estas ideas fueron moldeando las respuestas de la sociedad al abuso de drogas, considerándolo así, un problema moral y no de salud. De esta manera, en ligar de diseñar acciones preventivas y terapéuticas, se optaba por el castigo y se etiquetaba negativamente a los adictos. A partir de últimos descubrimientos del siglo pasado, se ha ido transformando nuestra comprensión de las adicciones y la imagen del adicto.
Efectos de algunas sustancias
Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.
Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.
Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.
Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.

2.       La enfermedad del cerebro.
La doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA por sus siglas en ingles), observó en imágenes cerebrales la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y encontró la causa física de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides. Los estudios llevaron a entender a la comunidad científica, por qué los pacientes, aunque quisieran, no podían dejar las sustancias por sí solos, sino que realmente necesitaba un tratamiento. La doctora agrega que éste fue in indicio muy importante de que las adicciones tenían todas las características de la enfermedad. La adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano.
3.       El papel crucial de la dopamina.
La adicción es una enfermedad que progresa por etapas. En la primera etapa las personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero este consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad en quienes las utilizan en forma crónica. El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los primeros signos de dependencia.
Signos: consumir la droga de manera regular, imposibilidad de dejarla, gastar en droga más de lo que se tiene, extralimitarse para obtener droga (robo) y sentir que se necesita droga para funcionar cotidianamente.
Cuando se abusa de las drogas se alteran zonas del cerebro como: el tallo cerebral, la corteza cerebral y el sistema límbico. Al ingresar las drogas al cerebro se obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal. Recordemos que las células nerviosas se comunican por medio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína) en otra neurona. Neurotransmisor y receptor embonan como una llave en una cerradura.
La estructura química de las drogas como la mariguana y la heroína es tan similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptora las aceptan como si fueran el neurotransmisor. Otras drogas como las anfetaminas y la cocaína, hacen que se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores naturales o evitan que el organismo recicle el exceso de estas sustancias. En consecuencia, el mensaje interneuronal se intensifica, impidiendo una comunicación adecuada.
La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por cosas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas de dopamina que se producen al consumir droga y lo hace reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Cuando falta la droga, el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión. Cuando el cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo efecto. Es decir, se desarrolla tolerancia a la droga.
4.       Un entorno sano.
La propensión a las adicciones proviene de varios factores biológicos y ambientales. Los factores genéticos más o menos explican el 40 o 60% del riesgo total. El riesgo son factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. El comportamiento adictivo dependerá tanto de lo genético como del entorno. Si un individuo tuviera genes que propicien el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si en su comunidad de compañeros y amigo no se les consume, será muy improbable que el individuo desarrolle adicción simplemente porque hay una interacción positiva y robusta entre la parte biológica y la parte ambiental.
Principales factores de riesgo
  • Conducta agresiva temprana
  • Habilidades sociales deficientes
  • Ausencia de supervisión paterna
  • Compañeros/amigos que abusan de sustancias
  • Disponibilidad de la droga
  • Pobreza …
y de protección
  • Autocontrol
  • Relaciones positivas
  • Supervisión y apoyo paterno
  • Información
  • Políticas contra el uso de drogas
  • Cohesión comunitaria

5.       El desarrollo de una adicción.
Para que se desarrolle una adicción importa lo adictiva que sea la droga, su disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad. Por ejemplo, una rata de laboratorio es capaz de preferir la cocaína al alimento hasta la muerte, pero esto no sucede con la nicotina. Pero, entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que a la cocaína y esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir y su consumo es más aceptado por la sociedad. Una situación similar sucede con el alcohol, de fácil acceso y su consumo es más aceptado por la sociedad, entre el 10 y el 15% de las personas que beben desarrollan la dependencia.
6.       La adolescencia, un factor de riesgo.
 Los adolescentes suelen tomar decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, y por ende, son más propensos al abuso de sustancias. El problema con ellos, es que en esta etapa del desarrollo, su cerebro es mucho más vulnerable. La adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a las drogas a esa edad, tiene consecuencias mucho más dañinas. Los daños que causa la mariguana en el cerebro pueden ser reversibles en las personas que la empiezan a consumir en la edad adulta, pero no hay evidencia de que lo sean cuando el abuso comienza en la adolescencia.
7.       Consecuencias conductuales, familiares y sociales.
Otro grupo de riesgo está formado por las personas que tienen algún tipo de padecimiento mental, como bipolaridad o esquizofrenia. Aproximadamente el 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias, tienen también una enfermedad psiquiátrica. El uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de depresión. Algo similar sucede con la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta entre una y siete veces en quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.
8.       La prevención.
a)      Deben de evitarse esas actividades desafiante o de franca delincuencia, pues son factores de muy alto riesgo. Todo lo que promueve un ambiente saludable por fuerza a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias.
b)      Tenemos que evitar la venta de alcohol a los adolescentes, frenar la disponibilidad de inhalables y de cigarro sueltos. Protegerlos en fundamental.
¿Por qué he elegido el tema?
Todos en algún momento de nuestra vida, nos hemos cruzado con alguna droga, sea legal o no legal, tolerada o no tolerada, y por ende, tenemos cierto mitos que se nos han presentado o hemos creado de acuerdo a nuestro constructo y a nuestra educación informal. Todo ser social, tiene distintos puntos de vista acerca de las drogas, pero el más importante en lo personal, es el médico, y que de acuerdo a varias investigaciones y las cuales hemos visto en el presente artículo, tienes distintas repercusiones en cada uno de nosotros, dependiendo el entorno y la edad de consumo.
¿Por dónde empecé a escribir?
Un tema difícil para mí por el lado médico y fácil por el lado social. Comencé conforme iba leyendo la lectura.

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